Complete this form and receive a comprehensive mesothelioma & asbestos packet with detailed information about where to get treatment, legal options, how to cope, and much more.





Have you or a loved one been diagnosed with Mesothelioma, lung cancer or an asbestos-related disease?

Privacy Policy

Asbestos was used for decades in construction and shipbuilding. If you or someone close to you has worked as a drywaller, pipefitter, or in the Navy, you may have been exposed to harmful asbestos fibers. Learn more >

Mesothelioma is a deadly, elusive cancer caused by exposure to asbestos. We provide free resources to help you understand diagnosis, treatment, and more. Learn more >

Dealing with asbestos-related disease can be hard. Finding the right doctor or hospital can make all the difference. Click here to see how we can help. Learn more >

Mesothelioma doesn't have to tear your family apart. We help you and your family get through this difficult time together. Click here to learn more. Learn more >

Abogados especializados en mesotelioma

El litigio del asbesto y la legislación FAIR

Muchos de los políticos que están a favor de una solución legislativa para las demandas relacionadas con el asbesto, lo hacen porque están convencidos de que el litigio del asbesto está llevando a cientos de empresas a la bancarrota. Hablan de “una crisis del litigio del asbesto” que hay que solucionar ya que los abogados se están quedando sin empresas para demandar, y las empresas en bancarrota ya no pueden resarcir a sus víctimas. Por supuesto que existen hechos que respaldan tales afirmaciones.

Desde 1997, alrededor de 60 empresas se declararon en bancarrota, y lo atribuyeron a los acuerdos pendientes, y proyectados, de las demandas relacionadas con el asbesto. Tales bancarrotas se presentaron en el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras, que le permiten a una empresa saldar su excepcional deuda y reorganizar sus finanzas en vez de liquidar sus bienes para poder cancelar dichas deudas.

Para muchas de las empresas más importantes mencionadas en el litigio del asbesto, la bancarrota no es un desastre que las obliga a cerrar sus puertas. Por el contrario, se trata de una estrategia que les permite restringir la cantidad de juicios de los que son responsables. Más aun, los procedimientos de bancarrota, en efecto, detienen todos los pagos de los juicios mientras la reorganización se encuentra en curso. Para quienes presentan las demandas por asbesto, esto puede llegar a significar un período de entre 5 y 7 años de espera para recibir una parte del dinero que les fue designado por la corte. En lo que respecta a un paciente con
mesotelioma
, que tiene una expectativa de vida de entre 6 y 12 meses una vez diagnosticado, esa espera es imposible.

La percepción pública del litigio del asbesto como un malgasto en la economía, que obliga a las empresas saludables a reducir el personal, a cerrar sus puertas y a dañar a la economía difiere bastante de la visión que presentan muchas de esas empresas en sus propios informes. A continuación se detallan algunos hechos que sirven para poner en perspectiva el supuesto desastre que está llevando a la bancarrota a estas empresas.


Hecho: La mayoría de las empresas que presentaron un recurso de amparo en virtud del Capítulo 11 a partir de 1994 no finalizaron su actividad comercial.

En 1994, el Congreso rectificó las leyes referidas a la bancarrota para ofrecer especial protección a las empresas que estuviesen involucradas en el litigio del asbesto. Estas enmiendas, conocidas como “las Enmiendas Manville”, permiten que una empresa pueda presentar una solicitud de protección contra futuras demandas por responsabilidad, si pueden demostrar que tales apelaciones superan los bienes de la empresa. También permite que se asienten todas las futuras peticiones relacionadas con el asbesto mediante el establecimiento de un fideicomiso especial para pagarlas. El Capitulo 11, la sección dedicada a la bancarrota, permite que la empresa detenga todas las demandas en su contra, y que retrase los pagos de los juicios hasta que hayan completado su reorganización.

Un estudio realizado en 2003 sobre las siete compañías más importantes que presentaron recursos de amparo en virtud del Capítulo 11, en 2000 y 2001 (Financial Analysis of Companies That Filed for Chapter 11 Bankruptcy in 2000 and 2001 as a Result of Asbestos Obligations, G. Bentson 2003) muestra que todas ellas continúan prosperando y creciendo financieramente. Todas se vieron favorecidas, según el informe, y salieron de la bancarrota mucho más fuertes que antes.


Hecho: Los ganadores más importantes en cualquiera de las versiones del proyecto de ley FAIR son las empresas del asbesto y las aseguradoras.

De acuerdo con la versión más reciente del proyecto de ley FAIR , el fondo establecido para el pago de las demandas relacionadas con el asbesto era de $ 140 mil millones. Estos fondos debían reunirse mediante las contribuciones de los demandados más prominentes, y que cada empresa debiera contribuir con una porción proporcionada acorde a su responsabilidad y a su posible responsabilidad. De acuerdo con este plan, casi todas las empresas involucradas verían disminuir en aproximadamente un 70% su potencial responsabilidad en los juicios relacionados con el asbesto.


Hecho: Las personas más perjudicadas como consecuencia de la exposición al asbesto, a quienes las reformas como el proyecto de ley FAIR intentan ayudar, perderían si se aprueban esas reformas.

En la versión 2005 del proyecto de ley FAIR el resarcimiento para las personas con mesotelioma maligno tiene un tope de $1.1 millones. Por lo general, los resarcimientos otorgados por el jurado a las personas con mesotelioma maligno, que es la consecuencia más seria provocada por la exposición al asbesto duplican dicha cifra. Y la realidad demuestra que sólo los gastos médicos de una persona con mesotelioma pueden ascender a los $500.000.


Hecho: A pesar de toda la evidencia sobre que el asbesto es una de las sustancias más peligrosas en vigencia y ampliamente utilizada, las grandes compañías se han opuesto y han bloqueado todos los intentos por prohibir su uso.

Si existe un hecho que acuse a la industria del asbesto, es este mismo. A pesar de todas las demandas, a pesar de las miles de muertes por año que se le atribuyen al asbesto, a pesar de todas las investigaciones que demuestran que no existe nivel alguno de seguridad en lo que respecta a la exposición al asbesto, las grandes compañías continúan persuadiendo en contra de una legislación que prohíba la importación y el uso del asbesto y de productos que lo contengan. Quienes están a favor del asbesto apoyan las medidas que limitan la responsabilidad en las demandas por asbesto tanto actuales como futuras, mientras que se oponen a aquellas que no les permiten continuar con sus negociados habituales.

Si las grandes empresas logran su cometido, quienes hayan sufrido de la exposición a sus productos y sufran a causa de tal exposición en el futuro perderán su derecho a buscar resarcimiento legal por sus lesiones. Si usted cree que ha estado expuesto al asbesto y se preocupa por sus derechos para obtener una sentencia favorable por daños y perjuicios, es un deber para con usted mismo informarse sobre los cambios propuestos a las leyes que regulan las demandas por asbesto.

El juicio por la reforma del litigio del asbesto

La verdadera tragedia en torno a la mayoría de las enfermedades relacionadas con el asbesto es que nunca tendrían que haber sucedido. El daño provocado por la inhalación de las fibras de asbesto ha sido conocido así como también documentado desde comienzos del siglo XX, al menos en algunos círculos. Se publicaron informes sobre enfermedades pulmonares ocasionadas por el trabajo con asbesto ya en la década de 1890. A mediados de la década de 1920, la industria del asbesto ya había conciliado la primera demanda por asbestosis.

También se conocían las medidas de seguridad que podían evitar muchas de las lesiones provocadas por el asbesto. Ya a comienzos del siglo XX, en Alemania y Gran Bretaña existían recomendaciones para que, quienes trabajaban en minas de asbesto y directamente con este mineral, utilizaran barbijos. Tales recomendaciones fueron completamente desoídas por las industrias que dependían del asbesto; muchas de las cuales no sólo no hicieron nada para proteger a los obreros de los peligros de esta sustancia, sino que ocultaron adrede esos riesgos tanto a sus empleados como al público en general. Fue debido a esta cruel indiferencia
hacia el bienestar y la salud de los empleados y de sus familias que comenzaron las demandas masivas, que la literatura destacaba, sobre la necesidad de la reforma del litigio del asbesto.

El litigio del asbesto difiere de cualquier otra forma de litigio por lesiones corporales por varios motivos. Los abogados que lidiaron con las primeras demandas por lesiones causadas por la exposición al asbesto, se introdujeron en un verdadero laberinto de regulaciones y leyes, y chocaron contra paredes que dificultaron la obtención de los gastos médicos, aunque legítima y comprobada, sin mencionar la comprobada negligencia y deliberada falta de conducta. La única circunstancia que hace que llevar adelante una demanda por asbesto sea difícil es el prolongado período latente entre la exposición al mineral y la manifestación de los síntomas. El hecho de que puedan pasar 40 años antes de que las lesiones sean visibles hace que muchas de las consideraciones presentadas como verdaderas en la mayoría de los juicios sean puntos irrelevantes cuando se trata de llevar adelante una acción judicial por asbesto.


1. Las leyes de prescripción básicamente no tienen sentido.

En algunos estados, para que una demanda sea tenida en cuenta, debe presentarse dentro de un período de tiempo específico una vez ya ocurrida la lesión. Esa ley de prescripción no tiene sentido alguno en un caso en el que el demandante ni siquiera sabe que existe una lesión sino hasta pasados 40 años de la exposición inicial.

Incluso en estados en los que las agujas del reloj de la ley no comienzan a girar sino hasta que dicha lesión se descubre, también puede ser un inconveniente. Una persona a quien en un principio le diagnosticaron cicatrices pleurales, típicamente causadas por la exposición al asbesto, puede desarrollar asbestosis o mesotelioma, pero puede también no hacerlo.

Para complicar las cosas aun más, en algunos estados, los demandantes pueden presentar un caso por todas las lesiones juntas. Debido a la naturaleza del asbesto, estas cicatrices pleurales pueden empezar a provocar síntomas físicos o desarrollarse como una enfermedad restrictiva o potencialmente fatal después de una década o más de haber sido descubiertas por primera vez.

Todo esto deja a las personas que tienen conocimiento de su exposición frente a una difícil elección: una vez que toman conciencia sobre la exposición a la sustancia mortal y descubren el menor indicio de algún síntoma provocado por las lesiones de dicha exposición, es entonces cuando el reloj comienza a girar para la ley de prescripciones. Si no presentaron su demanda durante el período de prescripción, entonces, pierden su derecho a cualquier tipo de resarcimiento. Si presentaron la demanda por las lesiones que poseían en ese momento, podrían no obtener un resarcimiento por lesiones que cubra la totalidad su tratamiento si las cicatrices provocadas por el asbesto derivaran en un caso de asbestosis más serio o mesotelioma.


2. El período desde el inicio la exposición dificulta determinar cuándo y dónde tuvo lugar la exposición.


Los primeros abogados que aceptaron casos por lesiones relacionadas con el asbesto se convirtieron en una especie de detectives. Incluso en la actualidad, una gran parte de las demandas por asbesto se basan en el rastreo del
origen de la exposición
. Debido a que muchas empresas ocultaron adrede la presencia de asbesto en sus productos, muchos obreros ni siquiera sabían que estaban trabajando con él. En otros casos, una persona pudo haber trabajado durante un corto período de tiempo en una empresa que utilizaba productos que contenían asbesto, o pudo haber vivido cerca de una fábrica o una obra en construcción donde empleaban este mineral. Alguna persona diagnosticada con asbestosis pudo haber estado expuesta a las fibras de asbesto cuando su padre venía de trabajar del molino con el cabello y la ropa cubiertos por el polvo de asbesto. Un niño pudo haber estado expuesto a esta sustancia mientras jugaba en una vieja obra en construcción. Cualquiera de estas personas podría, eventualmente, manifestar asbestosis, cicatrices pleurales o mesotelioma como consecuencia de esa exposición.


3. El uso generalizado de productos que contienen asbesto hacen que, algunas veces, sea imposible asignar responsabilidad a un fabricante en particular, incluso a un grupo de ellos.

Un obrero de la construcción podría haber estado expuesto a productos con asbesto en muchas empresas diferentes, ya sea en un trabajo, ya sea durante toda su carrera laboral. Muchas empresas argumentarán que no fue su producto, o que no fue exclusivamente su producto, el que provocó los síntomas posteriores.


4. El período entre la exposición y la manifestación de los síntomas implica que muchas de las empresas para las que el demandante trabajó han dejado de existir o han sido absorbidas por otras empresas.



5. El problema de la jurisdicción es otra de las complicaciones en las demandas por asbesto.

Un plomero jubilado que vive en Florida pudo haber estado expuesto al asbesto en un astillero en Quincy, Massachussets treinta años antes. Los productos a los cuales estuvo expuesto pudieron haber sido hechos en Oregon o Montana o Chicago por una empresa cuyas oficinas centrales se encontraban en Nueva York. Cada una de las diferentes legislaciones de esas jurisdicciones podría evitar que se presentara una demanda; o harían que fuera más favorable presentarla en un estado que en otro.

Teniendo en cuenta estas consideraciones, y debido a la enormidad de casos de exposición al asbesto, los registros de sumarios de las causas de la corte literalmente explotaron con los casos de mesotelioma. Se estima que para 1993 se habrían presentado en todo el país casi 300 mil demandas relacionadas con el asbesto, sumadas a las 200 mil que se presentan por año. Los cambios en las leyes referentes a la bancarrota hicieron posible que las empresas se declarasen en bancarrota para protegerse contra los juicios por mesotelioma y las demandas relacionadas con el asbesto. Quienes presentaron la demanda para obtener el resarcimiento a causa de la exposición al asbesto algunas veces consiguieron fecha en la corte para meses o incluso años posteriores. En muchos de los casos, los demandantes que padecían de mesotelioma maligno, cáncer de pulmón o asbestosis, murieron antes de que sus causas fueran presentadas, o sin ver un centavo si ganaban el caso.

Es cada vez más evidente que el sistema de litigio actual no se encuentra diseñado para lidiar con una crisis de la magnitud del litigio del asbesto. Para mediados de la década de 1990, las dos partes de la guerra del asbesto pedían algún tipo de reforma que liberara la acumulación de demandas en lista de espera de un juicio y que proveyera un resarcimiento justo y equitativo para quienes estaban sufriendo, y para quienes sufrirían, debido a la exposición a un peligro que nunca debería haber sucedido

Los abogados, jueces y jurados encargados de tomar determinaciones en todo el embrollo se encontraron luchando en un laberíntico sistema donde la mayoría de las leyes favorecen a las industrias. Los demandantes que mueren por una enfermedad con una única causa conocida, la exposición al asbesto, tienen que probar su exposición, tienen que probar que están enfermos, tienen que probar que la razón de su enfermedad se debe a la exposición al asbesto, y tienen que probar que las compañías de las que requieren el resarcimiento son las responsables. El laberinto de leyes y regulaciones, y la negativa por parte de las empresas relacionadas con el asbesto y las aseguradoras generalmente hacen que aquellos que presentan las demandas no sobrevivan para ver ninguno de los beneficios que se les otorgarían.

Los abogados que se encargaban del litigio del asbesto pronto descubrieron que la mejor oportunidad para obtener el resarcimiento para la mayoría de sus clientes era unir varios casos. Al presentar un grupo de demandados de una sola vez, podían hacer que se aceptara un acuerdo, para que así, los clientes con casos más débiles se apoyaran en aquellos con casos más fuertes. En 1993, los casos de demandas por asbesto presentadas en el país ascendían a 300 mil, y se estima que 200 mil son las que se presentan anualmente. El sistema judicial se encuentra atascado por las demandas hasta el punto de que muchas jurisdicciones crearon cortes especiales para que se encarguen específicamente de los casos relacionados con el asbesto. Las industrias pedían reformas en las leyes para hacer frente a la creciente marea de demandas, la que, según ellos, los está llevando a la bancarrota. De hecho, se cree que casi 100 empresas se han declarado en bancarrota debido al litigio del asbesto y a la responsabilidad proyectada en los casos relacionados con este mineral.

Existe un consenso generalizado sobre la necesidad imperiosa de que se haga algún tipo de reforma, sin embargo, la forma que debería tener, es muy cuestionada. Desde mediados de la década de 1990, en casi todas las sesiones del Congreso se ha considerado alguna repetición del proyecto de ley FAIR (de acuerdo con las siglas en inglés Fairness in Asbestos Injury Resolution: Justicia para la resolución de los daños provocados por asbesto). Muchos piden la creación de un fondo del cual se tome el dinero para pagar por las lesiones de quienes fueron expuestos al asbesto, así como también el establecimiento de un comité que se dedique a evaluar todas las demandas relacionadas con este tema. Existen varios puntos molestos que han eliminado cada una de las versiones del proyecto de ley FAIR hasta la actualidad.

  • El monto para el fondo. La versión más reciente del proyecto de ley FAIR (que pereció a comienzos de 2005), exigía $ 140 mil millones , una cifra que por supuesto no alcanza para cubrir los gastos de las demandas pendientes contra la industria del asbesto, sin mencionar las posibles futuras demandas.
  • Los requisitos específicos para poder calificar para un resarcimiento según el proyecto de ley FAIR. Su versión más actual establece montos específicos que deben ser pagados de acuerdo con el tipo de la lesión, y que estaba abierto a quienes pudieran probar que la exposición de debió a su trabajo, o a que vivían en Libby, Montana, donde W.R. Grace Company operó durante la década de 1990.
  • Que los demandantes retengan, o recuperen, el derecho para presentar un caso, los gastos no se satisfacen, o si manifiestan otra enfermedad una vez que recibieron el resarcimiento por una anterior.
  • Que exista algún recurso para quienes el fondo y el comité negaron el resarcimiento.

Tanto a las empresas de asbesto como a las aseguradoras les gustaría que se estableciera un fondo creado para permitir un único pago por parte de quienes presentaron las demandas. Además, las leyes a las que ellos apoyaban, los aíslan de cualquier otra legislación que se base en la exposición a este mineral. El comité solicitaría pruebas documentadas de una enfermedad preexistente con pagos del fondo establecido de acuerdo con dicha enfermedad.

Quienes ejercen presión por los derechos de los obreros para que obtengan resarcimientos por las lesiones no se oponen necesariamente al establecimiento de un fondo para que dicho resarcimiento se pague. No obstante, para que ese fondo sea la legislación JUSTA (FAIR)que dice ser, debe cumplir con los siguientes criterios:

  • Un fondo “perenne”, que sea renovado por las empresas si es que se acaba antes de que todas las demandas en su contra se paguen.
  • El derecho de apelación, posiblemente mediante el litigio, para aquellas personas a quienes les negaron el resarcimiento por lesiones.
  • Restricciones más amplias para quienes pudieran presentar una demanda bajo el amparo del fondo. Específicamente, la última versión del proyecto de ley FAIR no mencionaba ninguna cláusula para quienes habían estado expuestos al asbesto en el ambiente, a menos que ellos o algunos de sus familiares hubiesen trabajado en un lugar donde hubieran estado expuestos a esta sustancia.
  • La garantía de que cada persona que haya sufrido lesiones como consecuencia de la exposición al asbesto reciba un justo resarcimiento por esas lesiones.

home  |  asbestos  |  mesothelioma  |  treatment  |  legal options  |  veterans  |  clinical trials  |  press  |  helpful resources  |  contact us  |  articles  |  blog  |  about  |  locations  |  sitemap  |  Log in
Copyright © 2004-2011 This Website has been prepared solely for the purpose of providing information about Williams Hart Law Firm, L.L.P., and the services and products it offers. Click here for the full disclaimer. Attorneys are licensed only in the state of Texas unless otherwise indicated in the biographical section. Past performance is no guarantee of future results. Williams Hart's primary office is located in Texas. Terms of Use.
8441 Gulf Freeway, Suite 600, Houston, TX 77017-5051 -- 800-781-3955